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martes, 14 de diciembre de 2010

Los antidepresivos son "poco efectivos" para la mayoría de los pacientes


- La investigación señala que la mayoría de las personas que sufren de depresión pueden recuperarse sin la ayuda de drogas

- Los laboratorios que producen Prozac y Seroxat, dos de los más comunes antidepresivos, no están de acuerdo con los hallazgos

AGENCIAS. Londres (Reino Unido) Martes, 26 de febrero de 2008 - 15:43 h.

La nueva generación de antidepresivos, que usan millones de personas en todo el mundo, tiene pocos beneficios clínicos en la mayoría de los pacientes. Un equipo de investigadores británicos, estadounidenses y canadienses ha concluido que los fármacos son de ayudan solamente para un pequeño grupo de personas con la depresión más severa.

La investigación -conducida en la Universidad de Hull, Inglaterra y publicada en la revista PLoS Medicine- señala que la mayoría de las personas que sufren de depresión pueden recuperarse sin la ayuda de drogas.

Los investigadores obtuvieron muchos datos apelando a las leyes de libertad de información de EE.UU. Allí se incluye información de resultados de experimentos clínicos que las compañías de medicamentos decidieron no publicar en su momento.

Majorie Wallace, director del centro de salud mental "Sane" en el Reino Unido, admitió que si estos resultados se confirman, podrían ser muy "perturbadores".

Pero los laboratorios que producen Prozac y Seroxat, dos de los más comunes antidepresivos, advierten que no están de acuerdo con los hallazgos. Un portavoz de GlaxoSmithKline, fabricante de Seroxat, indicó que el estudio observa sólo "un pequeño subconjunto de toda la información disponible". Por su parte, el laboratorio Eli Lilly, encargado de la producción de Prozac, subrayó que "una extensa experiencia científica y médica ha demostrado que (Prozac) es un antidepresivo efectivo".

En total, el equipo de investigadores de Hull, que publicó el estudio en la revista especializada PLoS Medicine, revisó la información de 47 pruebas clínicas. Los especialistas analizaron tanto la información clínica hecha pública por los laboratorios como la protegida por la Legislación de Libertad de Información. Los expertos se centraron en medicamentos conocidos como Inhibidores Selectivos de Recaptación de Serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés), los cuales funcionan controlando los niveles de serotonina en el cerebro. Entre ese tipo de medicamentos, se encuentra la fluoxetina (Prozac), la venlafaxina (Efexor), y paroxetina (Seroxat).

Alternativas

Los investigadores hallaron que incluso los efectos positivos vistos en pacientes severamente deprimidos eran relativamente pequeños y abiertos a interpretación.

De acuerdo con la investigación, los efectos aparentemente positivos de los antidepresivos en los pacientes con depresión severa no se deben al fármaco en sí, sino a que los pacientes responden menos a los placebos que se les suministraron durante las pruebas. El director de la investigación, Irving Kirsch, afirmó que "la diferencia en la mejoría entre pacientes que tomaron placebos en las pruebas clínicas y los que tomaron antidepresivos no es muy grande". "Esto significa que la gente deprimida puede mejorar sin tratamientos químicos", dijo el especialista.

"Dados estos resultados, hay pocas razones para prescribir antidepresivos, con excepción de los pacientes con depresiones severas, a no ser que los tratamientos alternativos no funcionen", añadió. El profesor Kirsch dijo que los hallazgos también cuestionan el actual sistema de reportar las pruebas de medicamentos.

La editora académica de la investigación, la profesora Philipa Hay, de la Universidad de Sydney Occidental, explicó que los antidepresivos en realidad no ayudan a las personas con depresiones que no son severas. "Hubo un efecto, pero si se compara con el que tuvo el insumo de un placebo o una tableta de azúcar en personas con formas menos intensas de depresión, no destaca mucho", dijo Hay. "La gente con depresión severa, que tiene un impacto trascendental en su forma de disfrutar y de participar en la vida, que tienen muchos problemas para levantarse en las mañanas o que dejan de comer o de beber, sí recibieron un poderoso efecto de los antidepresivos más que de los placebos", dijo la doctora.

Revisión

El doctor Tim Kendall, subdirector de la unidad de investigación del Royal Collage, de Inglaterra, dijo que con el estudio se puede concluir que los laboratorios tienden sólo a dar a conocer los estudios en los que sus productos muestran sus bondades. De acuerdo con Kendall, los hallazgos de la Universidad de Hull socavan la confianza en la capacidad de dar conclusiones sobre los méritos de los medicamentos si se toma en cuenta la publicación de sólo cierta información.

El especialista hizo un llamamiento para que los laboratorios sean forzados a publicar toda la información recogida en las pruebas. Sólo en el Reino Unido, el número de prescripciones de antidepresivos ha aumentado en los últimos años, pese a que su organismo de salud, el NHS (National Health System), tiene como principio que los antidepresivos no deben ser usados como un tratamiento inicial en personas quienes presentan síntomas de depresión moderada. En 2007 hubo 16 millones de prescripciones de la nueva generación de antidepresivos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Las drogas son las causantes de los delitos, o el delito es realmente producto de la desigualdad social?

Holanda: el país de drogas legales con prisiones vacías
Amsterdam, HOLANDA - Sociedad
Escrito por Laura Dueñaz
Viernes, 29 de Mayo de 2009 01:14

Este jueves una noticia llamó poderosamente mi atención: “Cierran cárceles por falta de presos”. El lugar: Holanda. Cuando llegué a vivir a Amsterdam sabía que venía a un país singular, famoso y reconocido en el mundo por sus bicicletas y el consumo legal de drogas suaves como la mariguana.

Estar aquí me ha permitido entender la noticia: éste es un país de personas de buena voluntad. Hay aquí una conciencia nacional de evitar hacer aquello que pueda dañar a la comunidad. Los holandeses respetan sus leyes ante todo, nadie trata de tomar ventaja. A diferencia de quienes crecimos en países de Latinoamérica, asolados por la criminalidad, y que hemos aprendido a cuidarnos de nuestros compatriotas en casi cualquier tipo de transacción, los holandeses esperan que cualquiera actúe de buena fe.

No me sorprende que tengan ahora un déficit de reos. Después de leer el encabezado en el periódico mexicano El Norte, busqué la información en los periódicos holandeses. No fue fácil. El hecho no encontró espacio en las primeras planas.

Irónicamente, la noticia principal en la página de internet de Het Parool, uno de los más importantes periódicos holandeses, era respecto a los planes y discusiones sobre la legalización de la producción de la mariguana, que ocupa a los holandeses recientemente para... ¿adivine?: disminuir los índices de criminalidad.

El enfoque de Het Parool respecto a las cárceles fue distinto a los medios de otros países, pues incluyó información de cuántos empleos se perderían al concretarse los planes, dados a conocer por el Viceministro de Justicia, Nebahat Albayrak, de cerrar ocho prisiones para el 2012, y qué garantías tendrían los trabajadores despedidos.

¿Por qué no delinquen los holandeses?

Los Países Bajos tienen una población de alrededor de 16 millones, y hay 12 mil personas en prisión. Holanda es un país con mucha igualdad, no hay aquí barrios de pobres o de ricos. Algunas calles pueden ser identificadas como de clase alta, pero sus habitantes lucen casi siempre igual, quizá tengan una bicicleta más cara, pero en general no hay ostentación que denote las diferencias económicas.

No se tiene que ser pobre para recibir exenciones de impuestos o subsidios, incluso la vivienda social (casas que el Gobierno renta aproximadamente a una cuarta parte del valor del mercado y que están disponibles para cualquier holandés sin importar sus ingresos) es vista como una forma de promover que personas de distintos niveles económicos y educativos convivan en un mismo edificio.

Quizá la principal división es la raza o el país de origen, hay barrios de mayoría inmigrante, pero incluso quienes llegamos de otros países encontramos oportunidades y podemos tener una vida digna. El Gobierno holandés funciona, dirige, rige; y sus habitantes son ciudadanos, de esos que la Real Academia de la Lengua Española define como “hombre bueno”.

Desde luego que en este país también se cometen delitos, asesinatos y robos, pero los homicidios son cosa rara. Cuando pasan se difunden con una perspectiva completamente distinta a lo que estamos acostumbrados que hagan los medios de comunicación americanos.

Hace un par de meses ocurrió un asesinato a un costado de una escuela; la policía ordenó que los niños no salieran al patio y montó una carpa que cerró por completo la vista hacia el lugar de los hechos. Los padres llegaron a recoger a los niños a la hora de salida habitual, y todo lo que ellos vieron – y los televidentes también- fue a varios policías que entraban y salían de una tienda blanca. Los robos se reportan a la policía y ésta busca a los responsables.

La televisión holandesa tiene un programa policiaco -pero olvidemos por completo los programas llenos de contenido amarillista-. El de aquí es un espacio para que la policía dé a conocer los delitos que se hayan cometido recientemente y que informe a la población sobre los lugares en donde es más común sufrir robos, los horarios en que normalmente se llevan a cabo y el modo en que operan los delincuentes.

Se dan a conocer las características físicas de los maleantes o se muestran imágenes o retratos hablados. Luego, se entrevista a los agentes policiales que llevan a cabo la investigación y se proporcionan números telefónicos en los que se recibe información que pueda ayudar a capturar a los maleantes.

Hace un par de días encontré en los periódicos locales que en ciertas zonas turísticas de Amsterdam era común que dentro de restaurantes y cafeterías los ladrones aprovecharan cualquier distracción para robar los bolsos que los clientes normalmente cuelgan de las sillas o ponen a un lado de sus mesas.

Ante ello, el Gobierno ahora está instalando, sin costo para los restauranteros, ganchos debajo de las mesas para que se cuelguen las bolsas en ellos y sea más difícil sustraerlos. También se realizan investigaciones de carácter sociológico en las que se estudia la situación de los barrios en donde se registra mayor delincuencia juvenil y los tipos de faltas que se cometen, a fin de llevar a cabo acciones y programas sociales preventivos y de ayuda a la población en riesgo de romper las leyes.

Las zonas turísticas, en donde es común la presencia de carteristas, son muy vigiladas por la policía, y hay señalamientos para alertar a los paseantes. Los trenes también lucen anuncios que piden a los viajeros cuidar sus pertenencias, pues se cometen robos en las estaciones e incluso dentro del tren; pero todos estos robos son sin violencia, en muchas ocasiones la víctima se da cuenta mucho tiempo después de ocurrido.

Las calles en Amsterdam huelen a mariguana, se supone que está prohibido consumirla fuera de los coffee shops, pero es muy común encontrar gente en los parques o calles fumando y la policía lo tolera. Este país está mostrando al mundo que lo malo no es la droga, sino la responsabilidad social y la civilidad de quienes la consumen.