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martes, 17 de agosto de 2010

Gato y Mancha

Ya Charles Darwin, en su visita por nuestro territorio, ponderaba la habilidad de los jinetes y la calidad de nuestros caballos, pero un 24 de abril de 1925 el Caballo Criollo entraría en la historia, pues desde Buenos Aires comenzaba una de las travesías más famosas del siglo.

  • Ayacucho, 1880. Don Felipe Solanet y su señora Emilia G. Testevín fundan la
    estancia "El Cardal". En 1911, el Dr. Emilio Solanet, selecciona y trae del sudoeste del Chubut un notable lote de padrillos y yeguas indias de las manadas criollas marca del Corazón, célebres animales pertenecientes a la tribu de los indios tehuelches Liempichún.

  • El propulsor y creador de la raza Criolla: Emilio Solanet, le regala dos caballos al profesor suizo Aimé Félix Tschiffely: Gato (16) y Mancha (15).
  • Partieron desde la Sociedad Rural, en Palermo.
  • "Son conocidos los antecedentes de los señores Pedro y Emilio Solanet como criadores del caballo criollo. Trajeron del extremo sur de la república, un lote selecto de yeguas indias, y sobre esta base formaron un plantel de animales cuyos descendientes son los campeones actuales. Salvaron así, una raza útil que desaparecía olvidada entre los indios". La Nación, 20 de Agosto de 1925.
    Tschiffely estaba convencido de la fortaleza de los rústicos y nada estilizados caballos criollos, y quería demostrarlo.
  • "Mancha era un excelente perro guardián: estaba siempre alerta, desconfiaba de los extraños y no permitía que hombre alguno, aparte de mí mismo, lo montase... Si los extraños se le acercaban, hacía una buena advertencia levantando la pata, echando hacia atrás las orejas y demostrando que estaba listo para morder... Gato era un caballo de carácter muy distinto. Fue domado con mayor rapidez que su compañero. Cuando descubrió que los corcovos y todo su repertorio de aviesos recursos para arrojarme al suelo fracasaban, se resignó a su destino y tomó las cosas filosóficamente... Mancha dominaba completamente a Gato, que nunca tomaba represalias", relata Tschiffely.
  • "Mis dos caballos me querían tanto que nunca debí atarlos, y hasta cuando dormía en alguna choza solitaria, sencillamente los dejaba sueltos, seguro de que nuca se alejarían más de algunos metros y de que me aguardarían en la puerta a la mañana siguiente, cuando me saludaban con un cordial relincho".
  • Tschiffely tuvo que resignarse a no llevar carpa, ya que las que se podían conseguir por aquellos tiempos eran muy pesadas.
  • Durante el viaje cruzaron varias veces la Cordillera de los Andes, y fue en esos cruces donde mayores dificultades encontraron. Sobrepasaron los 5900 mts. s.n.m. (batiendo record de altura) en el paso El Cóndor, entre Potosi y Chaliapata (Bolivia) y soportaron temperaturas de 18° bajo cero.
  • Recorrieron 21500 Km distancia que separa a la ciudad de Buenos Aires de Nueva York y conquistaron el récord mundial de distancia.
  • El viaje se desarrolló en 504 etapas con un promedio de 46,2 Km por día.
  • Decía el Diario La Nación en su crónica: "En Huarmey el guía no pudo más, ni sus bestias. Los dos criollos Mancha y Gato se revolcaron, tomaron agua y después se volcaron al pasto con apetitos de leones. De Huarmey a Casma, 30 leguas, calores colosales ¡52 grados a la sombra! sin agua, ni forraje, arena, arena, arena. Los cascos se hundían permanentemente de 6 a 15 pulgadas en la arena candente".
  • En la editorial del 23 de septiembre de 1928 quedó patentado el logro: después de más de tres años y cinco meses, Aimé montado en Mancha, su fiel compañero (Gato tuvo que quedarse en la Ciudad de México al ser lastimado por la coz de una mula), logró la hazaña: al llegar a la Quinta Avenida de Nueva York llevaba en los cascos de su caballo criollo el polvo de veinte naciones atravesadas de punta a punta, en un trayecto más largo y rudo que el de ningún conquistador, y sobre su pecho, en moño blanco y celeste, bien ganados como una condecoración, los colores argentinos.
  • Más de tres años después de haber salido de Buenos Aires, Tschiffely arribó a la capital de Estados Unidos el 22 de Septiembre de 1928 ( 3 años, 4 meses y 6 días).
    Al entrar en Nueva York por la Quinta Avenida -cuyo tráfico paró en su homenaje- la recorrió por entero hasta llegar al Palacio Municipal donde los recibió el Alcalde Mayor Walker, quien ante el Embajador Argentino, Dr. Manuel Malbrán y otros personajes le entregó la Medalla de Oro de la ciudad. .
  • Mancha y Gato volvieron a sus añoradas pampas (El 20 de diciembre de 1928 pisaron otra vez suelo porteño). Años después de culminada la travesía y de regreso en Argentina, Aimé se llega un día a la Estancia "El Cardal". Viene a visitar a sus amigos, a quienes hace mucho que no ve, y con quienes compartió tantos momentos de alegría y sinsabores.
    Se baja en la entrada de la estancia, lanza un silbido y al momento se le acercan al trote Gato y Mancha. Iban al encuentro de su preciado compañero.
    Aquellos heroicos caballitos criollos no lo habían olvidado.
    Mancha y Gato murieron en 1947 y 1944, respectivamente. Fueron cuidados hasta su muerte por el paisano Juan Dindart, en la Estancia El Cardal. Hoy se encuentran embalsamados, en exposición en el Museo de Luján, Dr. Emilio Udaondo. Aime Tschiffely, en tanto, siguió viajando, por la Patagonia, por España y por Inglaterra, pero siempre volvió a la Argentina. Falleció en 1954, su último viaje lo realizó 44 años más tarde, cuando sus cenizas abandonaron el cementerio de Recoleta y fueron sepultadas en el campo que su amigo Solanet tenía en Ayacucho.
  • El viaje final
    "El jinete de América descansa con sus amigos" Las cenizas de Aimé Tschiffely reposan con las de Gato y Mancha.

    AYACUCHO (De una enviada especial).- La historia del jinete que al lomo de Gato y de Mancha recorrió la geografía americana entre abril de 1925 y septiembre de 1928 para unir Buenos Aires con Nueva York y demostrar la resistencia del caballo argentino no quedó atrapada en las páginas amarillentas de los libros y los diarios.
    Aquel educador suizo que vivió su juventud en Inglaterra y conoció las costumbres por boca de Cunningham Graham, que trabó amistad con los hombres de a caballo cuando llegó a nuestro país y encaró el desafío de recorrer 20 naciones de América, volvió a reunirse con sus pingos a 70 años de su hazaña.
    Los restos de Aimé Tschiffely, fallecido en 1954, fueron depositados ayer junto a la tumba de sus entrañables Gato y Mancha, para cumplir con su última voluntad.
    El acto, realizado por iniciativa de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos y de la familia Solanet, respondió a una carta escrita por Violeta Hume, viuda del jinete, y descubierta recientemente en el archivo de la estancia "El Cardal". (nota de Analía Testa publicada en el Diario "La Nación", el 22 de Febrero de 1998) .
  • Y por ello el Honorable Senado de la Nación Argentina y la Cámara de Diputados, designa el día 20 de septiembre de cada año como el "Día Nacional del Caballo".
    Se conmemora a partir de hoy el Día Nacional del Caballo
    Diario La Nación - fecha de publicación 20.09.1998

martes, 20 de abril de 2010

Un estudio demuestra que los perros se parecen a sus amos.


SON LOS DUEÑOS LOS QUE BUSCAN SIMILITUDES Investigadores de EEUU han determinado que aquello de que los perros se parecen a sus amos no es una creencia, sino una verdad científica, según un estudio difundido en la revista Psychological Science de la Sociedad Psicológica estadounidense.
Pero los científicos aclaran que sólo es aplicable a los ejemplares de raza pura, no a perros callejeros cuya apariencia revela una mezcla de diversos tipos de especies caninas. Los investigadores de la Universidad de California manifiestan en el informe que cuando las personas eligen a un perro "buscan uno que, en algún aspecto, se les parezca y cuando encuentran uno que sea de raza pura, generalmente consiguen lo que querían". La demostración científica, dirigida por el psicólogo social Nicholas Christenfeld, incluyó a 45 perros de raza y sus amos, todos los cuales fueron fotografiados separadamente, agregándose imágenes de otros caninos para hacer más aleatoria la tarea. Posteriormente, un grupo de jueces debió seleccionar a los animales, analizar sus características físicas y de personalidad y asignarlos a quienes creyeran que eran sus amos. Tras un estudio de los rasgos de perros y potenciales amos humanos, los jueces coincidieron en 16 casos de un total de 25. Sin embargo, quedó descartada la teoría que afirma que las similitudes aparecen durante el tiempo de la relación entre el animal y su dueño. No hubo una correlación en el tiempo en que perro y dueño estuvieron juntos ni tampoco se expresó esta convergencia entre los perros callejeros y sus amos, señaló. Por lo tanto, según concluyó el estudio, en la mayoría de los casos la similitud fue establecida por el comprador de los animales pues, tratándose de animales de raza, las características físicas y de personalidad eran totalmente previsibles. El estudio no reveló el nivel de parecido físico o de personalidad entre el hombre y la bestia, pero sus autores manifestaron que "sí es cierto de que la gente quiere tener una criatura que se le parezca".